Sexo durante el embarazo: qué se puede, qué no y cómo cambia todo por el camino

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Sexóloga de Non Tabú
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Te cuento en unos minutos lo más importante sobre el sexo durante el embarazo antes de empezar a leer.

Hace poco se sentó delante de mí una pareja que llevaba casi cinco meses sin tocarse. Ella, embarazada de veintitantas semanas. Cuando les pregunté por qué, salió lo de siempre: cada uno tenía su motivo y ninguno se lo había contado al otro. Él llevaba meses con la idea de que iba a hacerle daño al bebé. Ella pensaba que con esa tripa él ya no la miraba igual.

Cinco meses de silencio montados sobre dos ideas equivocadas y una conversación que no llegaron a tener.

Te lo cuento porque es lo más habitual que veo cuando hay un embarazo de por medio. El problema casi nunca está en el cuerpo. Está en que nadie pregunta en voz alta. Así que vamos primero a lo que te ha traído hasta aquí, y luego a todo lo demás, que es donde de verdad está la chicha.

La respuesta corta: sí, y el bebé no se entera de nada

En un embarazo normal y de bajo riesgo, puedes tener relaciones durante los nueve meses. Sin límite de trimestre, sin fecha de caducidad, sin «a partir del séptimo mes mejor no». Eso último te lo habrá dicho alguien con mucha seguridad y cero base.

La razón es puramente anatómica y merece la pena entenderla, porque entenderla es lo que quita el miedo de verdad. El bebé está dentro del útero, flotando en líquido amniótico, envuelto en la bolsa, rodeado por una pared muscular gruesa, y con el cuello del útero cerrado y sellado por el tapón mucoso. La penetración ocurre en la vagina, que es otro compartimento. Por muy larga que sea la anatomía de tu pareja, no pasa del cuello del útero. No hay contacto. Ni de lejos.

Lo que el bebé puede notar es el movimiento, un poco de balanceo, y los cambios en tu ritmo cardíaco. Nada de eso le supone un problema. De hecho, cuando la madre se relaja, ellos suelen tranquilizarse también.

Sobre el orgasmo, que es la otra gran duda: las contracciones que notas después no son contracciones de parto. Son contracciones tipo Braxton Hicks, la tripa se pone dura un rato, se afloja sola y se acabó. En un embarazo sin riesgo no adelantan nada.

Cuándo sí hay que frenar

Aquí es donde toca ser precisa, porque sí existen situaciones en las que tu ginecóloga te va a decir que pares. Suele llamarlo «reposo pélvico», y significa nada dentro de la vagina: ni penetración, ni juguetes, ni dedos.

Consulta antes de seguir si tienes
  • Amenaza de parto prematuro o antecedentes de parto pretérmino.
  • Placenta previa, cuando la placenta cubre total o parcialmente el cuello del útero.
  • Sangrado vaginal sin causa aclarada.
  • Cuello del útero corto, incompetencia cervical o cerclaje.
  • Rotura de la bolsa o pérdida de líquido. Aquí se para directamente, por riesgo de infección.
  • Una infección de transmisión sexual sin tratar, tuya o de tu pareja.
  • Un embarazo múltiple con alguna indicación de tu equipo médico.

Y una cosa que digo siempre: esta lista sirve para que sepas de qué hablar en la consulta, no para que te autodiagnostiques. Quien decide es la persona que lleva tu embarazo y conoce tus ecografías. Si tienes alguna de estas y te da vergüenza sacar el tema, aprovecha la próxima revisión y suéltalo tal cual: «¿puedo tener relaciones?». Te aseguro que no eres ni la primera ni la décima de esa mañana.

Lo que se cree

Que la penetración «toca» al bebé, lo molesta o puede hacerle algún daño, sobre todo en los últimos meses cuando ya está tan grande.

Lo que pasa de verdad

Entre la vagina y el bebé hay un cuello uterino cerrado, un tapón mucoso, la pared del útero, la bolsa y el líquido amniótico. Son cinco barreras. El contacto es imposible, esté el bebé del tamaño que esté.

Cómo cambia el deseo en cada trimestre

En el primer trimestre, lo normal es que el deseo caiga en picado. Náuseas, un cansancio que no se parece a ningún otro, y unos pechos tan sensibles que a veces duele hasta la ducha. Muchas mujeres me cuentan con culpa que no tienen ninguna gana, como si estuvieran fallando en algo. No estás fallando. Tu cuerpo está en obras y tiene otras prioridades. Si los pechos son zona prohibida estas semanas, díselo a tu pareja, porque te aseguro que no lo va a adivinar.

El segundo trimestre es, para la mayoría, la buena época, gracias a que las náuseas aflojan, vuelve la energía y pasa algo interesante: hay un aumento importante del riego sanguíneo en toda la zona pélvica. Y esto se traduce en más lubricación, más sensibilidad, y un clítoris más congestionado. De hecho, hay mujeres que tienen sus mejores orgasmos justo ahí, y algunas podríamos decir que incluso tienen los primeros de su vida. Si te pilla por sorpresa un pico de ganas del que no te habían avisado, ya sabes de dónde viene.

En el tercero la cosa se vuelve logística. Pesa la tripa, aparece la acidez, cuesta encontrar la postura hasta para dormir. Y hay un detalle práctico importante: a partir de la mitad del embarazo, más o menos, conviene no pasar mucho rato tumbada boca arriba, porque el peso del útero comprime la vena cava y puede darte mareo o sensación de ahogo. No es peligroso si te giras en cuanto lo notas, pero condiciona bastante el repertorio.

Nada de esto va de aguantar nueve meses. Va de averiguar qué funciona ahora, que es distinto de lo que funcionaba antes y distinto también de lo que funcionará dentro de dos meses.

Cómo mantener relaciones sexuales durante el embarazo

Toda la información que hay por ahí se queda en «es seguro» y ahí te deja. Vale, ¿y ahora qué?

Pues hay una regla que resume casi todo: manda la comodidad de la embarazada, y la profundidad la controla ella. Con eso ya tienes medio problema resuelto.

De lado, en cucharita, es la reina del tercer trimestre, ya que, al no haber peso encima, la tripa queda libre, la penetración es poco profunda y se puede estar así un buen rato sin acabar agotada. Ella encima funciona muy bien en el segundo trimestre porque permite decidir ángulo, ritmo y profundidad, aunque en las últimas semanas puede cansar más de lo que parece. De rodillas o a cuatro patas, apoyada en almohadas o en el borde de la cama, quita presión de la espalda. Y sentada en el regazo de la pareja, en una silla o en el sofá, es de las más cómodas cuando la tripa ya es la protagonista.

Dicho esto, aprovecho para hacer dos apuntes prácticos que marcan mucha diferencia. El primero: el flujo cambia bastante durante el embarazo, y aunque haya más lubricación natural no siempre llega donde hace falta, así que un lubricante de base agua es buena idea. El segundo: el cuello del útero está más vascularizado y más sensible, de modo que las embestidas profundas pueden resultar molestas o dejar un manchado leve después. Menos fondo y más calma, ¿vale?.

Y algo que se olvida constantemente: la penetración es una opción, pero no es algo obligatorio. Recuerda que tienes otras opciones como sexo oral, manos, masajes, dormir pegados y tocarse sin ir a ningún sitio concreto. Hay parejas que descubren en estos meses una manera de estar juntas que luego se quedan para siempre.

Ojo con esto

En el sexo oral durante el embarazo hay una única regla que sí es innegociable: no soplar aire dentro de la vagina. Con los vasos sanguíneos tan dilatados de estos meses, el aire puede entrar en el torrente y provocar una embolia gaseosa. Es rarísimo, pero es grave y es completamente evitable. Lamer, besar y todo lo demás, sin ningún problema. Soplar, no.

Cuando el deseo desaparece (y cuando se dispara) durante el embarazo

Las dos cosas pasan, las dos son normales, y curiosamente las dos vienen con culpa incorporada.

Las que no tienen ganas llegan pensando que están rompiendo algo en su relación. Y suele haber una mezcla de todo: hormonas, agotamiento, náuseas, miedo a que pase cualquier cosa, y a veces un cambio de identidad que nadie nombra. Déjame decir que muchas mujeres empiezan a verse como madres y les cuesta verse a la vez como alguien que desea. Ese salto mental es real y le ocurre a muchísima gente.

Las que están con el deseo disparado llegan con la vergüenza puesta, como si tener muchas ganas estando embarazada fuera indecoroso. Que es una idea antigua y bastante absurda. Estás embarazada, no jubilada amiga.

Después está la pareja, que también merece que le dediquemos un párrafo. Es frecuentísimo que el que se bloquea sea el otro. ¿Por qué? Pues por miedo a hacer daño, o por la impresión de que el cuerpo de la madre «ya es de otro». Y aunque muchas mujeres lo interpretan como rechazo (y ahí empieza el silencio), déjame decirte que si tu pareja lleva semanas sin acercarse, antes de dar por hecho que ya no le gustas, pregúntale qué le pasa por la cabeza. La respuesta suele ser que tiene «miedo», no desinterés.

Consejo de sexóloga
«Cuando una pareja embarazada lleva meses sin tocarse, no les mando ponerse a ello. Les mando algo mucho más incómodo: hablarlo diez minutos fuera de la cama, cada uno diciendo qué le da miedo exactamente. Nueve de cada diez veces resulta que los dos tenían ganas y los dos estaban esperando a que empezara el otro.»
Sexóloga de non tabú

Sola también cuenta

Este apartado no aparece en ningún artículo médico sobre el tema, y me parece un olvido enorme, porque la mayoría de las búsquedas sobre esto se hacen a solas y de noche.

Si tu embarazo es de bajo riesgo, masturbarte es tan seguro como cualquier otra cosa de las que hemos hablado. Y en estos meses tiene bastante sentido. Por un lado, te reconecta con tu propio cuerpo justo cuando lo estás compartiendo con alguien más, además no exige coordinarte con nadie, y puedes parar en el momento en que dejes de estar cómoda.

Con juguetes, eso sí, tres condiciones. Primero: limpieza escrupulosa antes y después, sin excepción, porque en el embarazo hay más predisposición a infecciones. Segundo: materiales de calidad, silicona médica, nada raro comprado en cualquier sitio. Y si tienes indicación de reposo pélvico, quedarte solo en lo externo: un estimulador de clítoris o un succionador de clítoris trabajan por fuera y no entran en la vagina, que es justo lo que se te ha pedido evitar.

Capítulo aparte para el suelo pélvico, que en el embarazo es tema serio. Los ejercicios de Kegel se recomiendan de forma bastante generalizada, y hay bolas de Kegel pensadas para el embarazo, pero aquí no vayas por tu cuenta, ¿vale? Porfa, pregúntale a tu matrona si en tu caso concreto tocan ahora o si es mejor guardarlas para el posparto. Depende del punto en el que estés y de cómo tengas la musculatura.

Las dudas que llegan siempre en voz bajita

Se me pone la tripa dura después del orgasmo

Son contracciones de Braxton Hicks y son de lo más común. Duran unos minutos, ceden solas y no van a más. La forma de distinguirlas de algo que sí merece atención: si son rítmicas, regulares, dolorosas, si no paran al cabo de un rato, o si vienen con sangrado o con pérdida de líquido, ahí llamas. Una tripa dura diez minutos y luego blanda otra vez es tu útero haciendo lo que hace.

He manchado un poco después y me he asustado

El cuello del útero está lleno de vasos sanguíneos durante el embarazo, así que un roce puede dejar un manchado rosado o marrón, escaso, que se va solo en unas horas. Pasa. Ahora, sangre roja, abundante, o cualquier sangrado que te preocupe, se consulta sin darle vueltas. Ante la duda, siempre llamar.

¿Es verdad que el sexo adelanta el parto?

La teoría tiene su lógica. El semen contiene prostaglandinas, que son sustancias parecidas a las que se usan para madurar el cuello del útero, y el orgasmo libera oxitocina. La práctica es bastante menos épica. Los estudios que lo han mirado no encuentran un efecto claro, y lo que veo en consulta va en la misma línea: si el cuerpo no está listo, no se desencadena nada. Cuando el cuello ya está maduro y estás a término, puede ayudar a empujar un proceso que ya iba a empezar. Antes de las 37 semanas, ¡ni se te ocurra usarlo como método casero!

¿Hay que usar preservativo durante el embarazo?

Si tienes una pareja estable y ambos estáis sanos, no hace falta. Si hay una pareja nueva o cualquier posibilidad de infección de transmisión sexual, sí, siempre. Las ITS durante el embarazo pueden complicar las cosas de verdad, y algunas se transmiten al bebé en el parto, así que este es de los pocos puntos donde no hay margen para la improvisación.

¿Y por detrás está permitido durante el embarazo?

Se puede si no hay ninguna contraindicación, aunque conviene saber que las hemorroides y el estreñimiento son casi la banda sonora del embarazo y a muchas mujeres se les quitan las ganas por ahí. Si os apetece, mucho lubricante, mucha calma, y una norma que no se salta nunca: del ano a la vagina no se pasa sin lavarse antes. Y si hay sangrado hemorroidal, se deja para más adelante.

Volviendo a la pareja del principio

Acabaron teniendo la conversación. Duró un cuarto de hora y salieron de mi consulta medio riéndose de haber perdido cinco meses por no preguntar. Él dijo su miedo en voz alta por primera vez, ella se enteró de que no tenía nada que ver con su tripa, y a partir de ahí solo era cuestión de probar qué les servía ahora.

Si estás embarazada y algo de esto te suena, la parte difícil no está en las posturas ni en encontrar el momento. Está en decir en voz alta lo que te da miedo o lo que te apetece, que curiosamente cuesta más que hacerlo. Muchas parejas descubren en estos meses una forma de tocarse que no habían explorado nunca, precisamente porque las cosas de siempre dejan de funcionar y hay que inventar.

Así que la pregunta de verdad no es qué se puede y qué no. Es qué llevas semanas queriendo decir y todavía no has dicho.

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