Cómo llegar al orgasmo femenino: sola y en pareja

como llegar al orgasmo femenino
Sexóloga de Non Tabú
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Te cuento en unos minutos lo que de verdad hace falta para llegar al orgasmo, sola y en pareja.

«Relájate y disfruta.» Si buscas cómo llegar al orgasmo, ese es más o menos el 80% de lo que vas a encontrar. Y es un consejo que, además de no servir para nada, te deja peor: si no llegas es porque no te has relajado bastante, o sea que encima es culpa tuya di que sí.

No, pero ahora en serio, el orgasmo no aparece por relajación. Aparece por acumulación. Es decir, que hace falta excitación suficiente, estimulación que no se corte, y una cabeza que no esté vigilando el marcador. Eso son tres cosas concretas que se pueden trabajar, y no una vaguedad tipo «suéltate».

Pero tranquila que vamos a ver lo que casi nadie te explica: qué hacer con las manos, cuánta presión, en qué zona exacta, cuánto tiempo de verdad, y el momento crítico donde la mayoría de la gente lo estropea sin saberlo.

Lo que tiene que pasar en tu cuerpo para llegar al orgasmo (femenino)

Antes del cómo, dame dos minutos para que te explique lo que ocurre por dentro. Te prometo que es útil, no teoría para relleno el post.

Durante la excitación, la sangre se concentra en la zona genital, el clítoris se hincha (todo él, que es bastante más grande de lo que se ve por fuera), y los músculos de la pelvis, los muslos y los glúteos se van cargando de tensión. Y esa tensión se acumula hasta un punto en el que el sistema nervioso la suelta de golpe, en contracciones rítmicas. Eso, amiga, es el famoso orgasmo.

Fíjate en la palabra clave de todo el párrafo anterior: tensión. Y ahora piensa en la cantidad de veces que te han dicho que aflojes el cuerpo. El cuerpo no afloja para correrse, el cuerpo se carga. Apretar los muslos, tensar los glúteos, curvar los pies, contener la respiración, arquear la espalda. Todo eso, que a mucha gente le da vergüenza porque le parece que «se pone rara», es exactamente lo que ayuda a que la cosa escale hasta ya sabes qué.

Ahora bien, lo que sí tiene que aflojar es otra cosa: la parte de tu cabeza que está pendiente. Ahí es donde encaja lo de relajarse, y por eso el consejo, mal explicado, confunde tanto. Y es que no se trata de poner el cuerpo blandito, sino de dejar de mirarte desde fuera mientras pasa.

El cómo llegar al orgasmo femenino, en serio

Aquí es donde la mayoría de artículos te dicen «estimula el clítoris» y pasan a otra cosa, como si eso fuera una instrucción. No lo es. El clítoris tiene zonas con sensibilidad muy distinta, y lo que funciona depende de dónde, con cuánta fuerza y durante cuánto rato.

Dónde tocar

El glande del clítoris, la parte que asoma, tiene una densidad de terminaciones nerviosas altísima. Tanta que el contacto directo, sobre todo al principio, le resulta molesto a muchísimas mujeres. Y esto casi nadie lo dice, así que la gente concluye que le pasa algo raro cuando en realidad es lo más común del mundo.

Lo que se cree

Cuanto más directo el contacto con el clítoris, más placer. Si te molesta, es que no estás lo bastante excitada o algo no va bien.

Lo que pasa de verdad

A un montón de mujeres el contacto directo les resulta incómodo, sobre todo en frío. Trabajar por encima del capuchón, o ligeramente a un lado, suele dar más placer y permite aguantar mucho más tiempo.

Prueba esto una vez, con calma y sin el «objetivo» de llegar al orgasmo: con un dedo y presión media, recorre la zona por partes. Encima del capuchón. Lado izquierdo. Lado derecho. Un poco más abajo, en la entrada. Quédate diez o quince segundos en cada sitio y fíjate en cuál te pide seguir. La mayoría de mujeres tiene un lado claramente más sensible que el otro (aunque casi ninguna lo sabe hasta que lo busca).

Cuánta presión y qué movimiento

Empieza más suave de lo que crees que necesitas. La presión que te va a gustar en el minuto ocho no es la que te gusta en el primero. Vamos, que a medida que sube la excitación, se tolera y se pide más intensidad. Ir fuerte desde el principio suele conseguir lo contrario, que la zona se sature y deje de responder.

Sobre el movimiento, hay cuatro que funcionan y no hay uno mejor que otro: círculos pequeños, arriba y abajo, de lado a lado, o presión mantenida con un micromovimiento mínimo. Elige uno y quédate ahí. El error clásico es ir cambiando para «probar cosas», porque ese cambio constante es justo lo que impide que la excitación se acumule.

El lubricante, por cierto, no es solo para cuando no lubricas. Sobre el clítoris cambia la sensación por completo, en tanto que la fricción seca se convierte en deslizamiento y de repente aguantas el doble de tiempo sin que la zona se irrite. Es de los cambios que más diferencia hacen y el que menos se usa.

Antes de empezar, ten esto listo
  • Tiempo sin reloj. Media hora en la que nadie te vaya a llamar ni entrar por la puerta.
  • Lubricante a mano. Que no tengas que levantarte a buscarlo a mitad.
  • Una postura cómoda de verdad. Si el brazo se te duerme o la muñeca se cansa, se acabó antes de tiempo.
  • El móvil fuera de la habitación. No en silencio: fuera.
  • Permiso para no llegar. Esta sesión no tiene examen final.

Cuánto tiempo hace falta para llegar al orgasmo femenino

Bastante más del que casi todo el mundo dedica. A solas, entre diez y veinte minutos de estimulación continuada es completamente normal, y hay mujeres que necesitan más. En pareja suele hacer falta todavía más, porque hay que sumar el tiempo de excitarse con otra persona delante.

Si llevas años pensando que tardas demasiado, mira ese número otra vez. Comparado con los dos minutos que dura una escena de película, tardas una barbaridad jajaja. Comparado con lo que necesita un cuerpo real, vas perfecta.

El momento en que casi todo el mundo lo estropea

Y llegamos a lo importante. Hay un punto, cuando la excitación ya está alta, en el que notas que algo empieza a subir. Ese momento en el que se te acelera la respiración, la sensación se concentra, aparece esa presión creciente. Ahí, invariablemente, pasa una de estas dos cosas: o aceleras porque «ya casi», o cambias de sitio para intensificar.

Las dos lo tumban. Ese ascenso depende de la repetición exacta del mismo estímulo, y cualquier variación lo devuelve al principio de la cuesta.

Cuando notes que empieza a subir, tu único trabajo es no hacer nada nuevo. Mismo sitio, misma presión, mismo ritmo. Aunque te canse la mano, aunque te apetezca apretar más.

Esto vale igual sola que acompañada, y en pareja es la instrucción más útil que puedes dar. «No pares, así» significa literalmente eso: no lo mejores, no lo cambies, no lo aceleres.

Si nunca has llegado

Esto, amiga, es más frecuente de lo que te imaginas, y lo veo constantemente en consulta con mujeres de treinta y muchos que llevan años dándolo por perdido. Casi nunca hay un problema físico detrás, más bien, falta de exploración, mucha prisa y nadie que le haya explicado por dónde tirar.

La ruta que funciona empieza por quitar la meta. Las primeras veces no vas a por el orgasmo, vas a hacerte el mapa: dónde te gusta, con qué presión, cuánto tardas de verdad en notar algo. Tres o cuatro sesiones así, sin más objetivo, cambian mucho.

Cuando ya sepas por dónde, entra la constancia: elige el sitio y el movimiento que mejor te funcionaron y mantenlos, aunque durante un buen rato parezca que no pasa nada. Esa fase de meseta en la que «no avanza» es normal y hay que atravesarla, no abandonarla.

Dos apoyos que aceleran mucho el proceso. El primero, la cabeza: fantasía, un audio, lo que sea que te encienda. La estimulación física sola, sin nada mental, se queda corta en la mayoría de la gente. Lo que te ponga es asunto tuyo y no tiene por qué gustarte en la vida real. El segundo, la vibración. Un estimulador de clítoris ofrece una intensidad constante que la mano no puede sostener durante veinte minutos, y para un primer orgasmo eso vale oro. Los succionadores de clítoris funcionan especialmente bien para quien no tolera bien el contacto directo, porque estimulan sin llegar a tocar.

Consejo de sexóloga
«El miedo que más me repiten es «¿y si me acostumbro al vibrador y luego no llego de otra forma?». Puede pasar que te acostumbres a esa intensidad concreta, sí, y se arregla alternando: unas veces con juguete, otras solo con la mano. Pero llevo años sin ver a nadie a quien un vibrador le haya estropeado nada. Lo que sí veo son mujeres que llevaban quince años sin llegar y lo consiguieron por primera vez con uno.»
Sexóloga de non tabú

Un apunte de postura que se pasa por alto: boca abajo, con las piernas juntas y apretadas, muchas mujeres llegan bastante antes que tumbadas boca arriba. Tiene lógica, porque esa posición añade tensión muscular en toda la zona. Si llevas tiempo intentándolo siempre igual, prueba a cambiar eso antes que ninguna otra cosa.

Si llegas sola al orgasmo pero no con otra persona

Esta es, de largo, la consulta más habitual. Pero, la buena noticia es que si llegas sola, tu cuerpo funciona… el asunto está en la traducción.

Lo primero que miro siempre es qué haces sola exactamente y qué pasa en pareja. Casi siempre no se parecen en nada. Sola: una postura concreta, una presión que conoces, quince minutos seguidos sin interrupción. En pareja: otra postura, otra mano, otro ritmo, y con suerte cuatro minutos antes de pasar a otra cosa. Con esos mimbres, lo raro sería llegar.

El arreglo pasa por reproducir lo que ya funciona, no por buscar algo nuevo. Misma postura si hace falta, y tu propia mano encima de la suya guiando durante un rato es la manera más rápida de enseñar sin dar un discurso.

Después está el coito. Hay que decirlo claro: la mayoría de mujeres no llega solo con penetración, y eso no es un fallo de nadie. Añadir estimulación del clítoris durante la penetración, con la mano de cualquiera de los dos o con un juguete, cambia el resultado por completo. Hay vibradores pensados para usar en pareja que se colocan justo para eso y dejan las manos libres.

Y sobre cómo pedirlo, porque me lo preguntan siempre: en el momento, en presente y en positivo. «Así», «un poco más lento», «no cambies». Las conversaciones sobre lo que no funciona se tienen vestidos y otro día; en la cama solo caben instrucciones cortas. Nadie adivina, y esperar que adivine solo garantiza que sigas sin llegar.

Si quien está leyendo esto es la otra parte, la que busca cómo hacer que ella llegue, déjame decirte que tu trabajo no es encontrar la técnica secreta. Es preguntar, ir mucho más despacio de lo que te pide el cuerpo, y sobre todo no cambiar nada cuando veas que funciona. La cantidad de veces que un buen ritmo se pierde porque alguien decidió mejorarlo es para llorar.

Si antes llegabas al orgasmo y ahora no

Este caso es distinto de los dos anteriores y conviene no mezclarlo. Cuando algo funcionaba y deja de funcionar, hay una causa, y normalmente se puede localizar.

Las que más veo es el uso de antidepresivos, sobre todo los ISRS, que ponen el orgasmo muy cuesta arriba; alcohol de más, que entorpece bastante aunque parezca que ayuda a soltarse; cansancio acumulado y estrés sostenido, que apagan el deseo antes que ninguna otra cosa; y las etapas de cambio hormonal, como el posparto, la lactancia o la menopausia, donde además aparece sequedad y todo cuesta más como es lógico.

Ninguna de estas es una sentencia. Los fármacos se pueden revisar con quien te los recetó (nunca por tu cuenta), la sequedad tiene solución sencilla, y el cansancio, aunque suene poco glamuroso, es la causa número uno de todo. Ahora, si hay dolor de por medio, eso ya no es cuestión de técnica y esa conversación toca tenerla con tu ginecóloga, no con internet a las tres de la mañana.

Por dónde empezar esta semana

Sinceramente espero que, si te llevas una sola cosa, sea el cambio de objetivo. Por favor, la próxima vez que estés a solas, no vayas a por el orgasmo. Trata de averiguar qué lado del clítoris te responde mejor y cuánta presión te pide. Y si en algún momento notas que sube, ya sabes lo único que tienes que hacer, que es exactamente nada distinto.

Lo demás viene con repetición y con tiempo. Casi todas las mujeres que llegan a mi consulta convencidas de que su cuerpo está roto acaban descubriendo que solo le faltaban minutos y un poco de información. ¿Qué es lo primero que vas a probar tú?

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