Cada semana me siento delante de alguien que compró un vibrador y no se atreve a estrenarlo. O que lo probó una vez con prisas, no sintió gran cosa y decidió que «esto no era para ella». Y casi nunca era el aparato: era que nadie le había contado lo básico. Así que vamos con lo básico, y para lo demás te he dejado una guía entera.
Tres cosas que te quitan la mitad de los agobios
- Más potente no es mejor. Te lo digo en serio: a un montón de gente lo bestia le duerme la zona o directamente le molesta. Empieza flojito y sube tú.
- El clítoris manda. La mayoría de las mujeres disfrutan y llegan sobre todo por fuera, no por dentro. Si nadie te lo dijo así de claro, no es cosa tuya.
- Si no llegas a la primera, no pasa nada. Tu cuerpo está aprendiendo un idioma nuevo. La prisa por conseguirlo es justo lo que más lo bloquea.
Con eso ya partes con ventaja. Lo demás —cómo dar con el que encaja contigo, cómo estrenarlo con calma, cómo cuidarlo para que te dure y las dudas que me llegan siempre en voz bajita— te lo he dejado explicado con tiempo en una guía que puedes leer o descargarte.
