Buscaste «punto U», te salió que está entre el clítoris y la entrada de la vagina, cerca de la uretra, te fuiste al espejo o te tocaste ahí con curiosidad… y no pasó gran cosa. Si esa es más o menos tu historia, quédate, porque es justo la que me cuentan con más asiduidad.
Vamos a ubicarlo bien, que la mitad del problema es que casi nadie te dice dónde está de verdad. Y después te explico por qué a mucha gente esa zona no le dice nada especial, que no es que tengas nada raro ni que te falte nada ojo.
Dónde está, sin vueltas, el famoso Punto U
Primero, quítate una idea de la cabeza: el punto U no está dentro. No es como el punto G, que buscas metiendo el dedo hacia la pared de delante. El punto U está fuera, a simple vista de hecho.
Ubícalo así: entre las piernas, por debajo del clítoris y por encima de la entrada de la vagina, hay un agujerito pequeño por el que sale el pis. Eso es la uretra. Pues el punto U es la zona blandita que rodea esa salida. No hay que ir a buscarlo a ningún sitio profundo, está en la superficie vaya.
Y alrededor de esa uretra tienes las glándulas de Skene, un tejido que comparte origen con la próstata masculina. Son las mismas que se asocian al famoso squirt. Te lo cuento porque quiero darte algo de contexto antes de lo que viene ahora.
Las glándulas de Skene, que rodean la uretra, se forman a partir del mismo tejido embrionario que la próstata masculina. Por eso hay quien las llama «la próstata femenina». Y por eso la zona responde parecido: pide presión suave y sostenida, más que roce rápido.
Por qué a lo mejor no notas el Punto U (y por qué da igual)
Aquí viene lo que casi ningún artículo te dice… no a todo el mundo le dice algo esta zona. Y no pasa absolutamente nada.
El punto U no es un interruptor que pulsas y ¡premio! De hecho, es una zona con más o menos terminaciones sensibles según la persona. A unas les resulta muy placentera, mientras que a otras les da bastante igual, y a algunas hasta les molesta un poco por lo pegada que está a la uretra. Las tres reacciones son normales.
Entonces… ¿el punto U existe o es marketing?
Pregunta legítima, y me alegra que la tengas en la cabeza (si es así). La respuesta honesta es: depende de qué entiendas por «existir».
Un punto secreto que, bien pulsado, te desbloquea un orgasmo distinto y garantizado que no conocías.
Una zona sensible alrededor de la uretra, con glándulas y con la raíz interna del clítoris pasando por debajo. Placentera para algunas, sí. ¿Un botón mágico universal? No.
No hay un consenso científico fuerte de que el punto U sea un órgano aparte con entidad propia. En este sentido, muchos profesionales lo entendemos como parte de un mismo sistema: el clítoris interno, la uretra y las glándulas de Skene, todo ahí junto reaccionando a la vez. Así que si te vuelves loca buscando «el punto» exacto, para: lo que estás tocando es real, solo que no es una pieza suelta con su propio botón.
Punto U, G, A y clítoris: quién es quién
Como todo esto va de letras, te ordeno el abecedario para que no te hagas un lío:
- Clítoris: lo de fuera, arriba del todo. La estrella para la mayoría, con miles de terminaciones y una raíz interna más grande de lo que parece.
- Punto U: la zona alrededor de la uretra, justo debajo del clítoris. Externo. El protagonista de hoy como puedes ver.
- Punto G: dentro, en la pared de delante de la vagina, a un par de dedos de la entrada. Sensación más profunda.
- Punto A: más adentro todavía que el G, también en la pared frontal, casi al fondo.
No compiten entre ellos. De hecho, a mucha gente lo que le funciona no es un punto suelto, sino la combinación de varios a la vez.
Si te pica la curiosidad sobre el punto U, ¿cómo explorarlo?
Un par de cosas prácticas si te apetece probar. La primera: lubricante, y del bueno. La piel de esa zona es fina y el roce en seco no es agradable. La segunda: no vayas a saco. Quiero decir; presión suave con la yema del dedo, moviéndote despacio, funciona mucho mejor que frotar rápido.
Y la tercera, casi la más importante: combínalo. Esta zona suele lucir acompañada, más que en solitario. Sumarle estimulación del clítoris (un estimulador de clítoris es de lo más fácil para empezar) o jugar también con un juguete sexual para estimular el punto G cambia bastante la experiencia.
Al tocar la zona es normal que te entren ganas de orinar. A ver, está pegada a la uretra, tiene todo el sentido, pero tranquila que esto no significa que te vayas a hacer pis: es el cuerpo confundiendo la señal. Ve al baño antes de empezar y esa sensación te agobiará muchísimo menos ya verás.
Y ya que andan por aquí las glándulas de Skene: si lo que te llama en realidad es el tema del squirt, la puerta de entrada suele ser más el punto G que el punto U. Hay vibradores para squirt si te apetece curiosear, pero por gusto, no porque haya que conseguir nada ojo.
Así que si sacas una sola cosa en claro de todo esto, que sea esta: el punto U es una zona real, sí, y sensible para algunas personas, pero ni mucho menos es un logro que tengas que desbloquear. Si lo pruebas y te gusta, bienvenido sea. Pero si lo pruebas y no te dice nada, no te estás perdiendo nada; tu placer no vive en una sola letra del abecedario. ¿Por cuál te apetece empezar a curiosear a ti?
